Un rayo de sol pega en la mesa, entrega calor, pero ni el sol entibia mi alma, fría como la escarcha de invierno sobre las flores, enblanqueciendo la hierba del campo.
Alrededor los niños juegan, yo solo los veo de lejos y sus sonrisas me hacen pensar que se burlan, que se burlan de mi, de mi ingenuidad, de mi facil resignación y poco valor, valor casi nulo, casi increible, excepcional pero indigno de alabar, sino que digno de criticar.
Ya el sol desaparece en el horizonte, entre árboles y casas, y sus rayos débiles casi no se ven, ahora solo el viento sacude mi pelo y enfría mi cuerpo, erizándome hasta el corazón, corazón que late cada vez más lento, más despacio.. como en una cadena de frío, preparado para un transplante, arrancado de mi pecho estando aún agonizante -un corazón que muere para darle felicidad a otro, a otros, a otras..- Entonces la noche llega y trae miedo y malos recuerdos, angustia y dolor, porque estoy sola. La noche sin compañía es como una lluvia de fuego en pleno desierto.. lo es cuando estás envenenada de amor y no hay a quién más envenenar con el delicioso sentimiento, cuando ya los amigos no lo son todo y las risas no son complacientes, no son sinceras, cuando el alma se siente perdida y desbordada..
La noche, la noche es terrible, es terrible por el frío, por la falta de otro yo, por las pocas palabras y el mucho silencio, la noche es terrible, aún cuando en algunas noches estuviste conmigo, en algún tiempo, en algún espacio, apartado del ahora.
Pero recordar lo que fué y ya no es, es mucho más doloroso por la noche ..
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